Lo que las reseñas cambian de verdad
Se cree que las reseñas sirven para tranquilizar. Sirven, ante todo, para que existas. Cuando alguien escribe «panadería» o «peluquería» en el móvil, Google Maps no muestra todos los comercios del barrio: clasifica unos pocos, y el número de reseñas, la nota y su frescura pesan en esa clasificación. Un comercio sin reseñas recientes baja, aunque sea el más cercano.
Luego llega el efecto que todos conocemos: lo que está escrito se lee antes de entrar. Pero el orden importa - unas buenas reseñas que nadie ve no sirven de nada, y por eso un comercio que las recoge con regularidad se despega del que tiene doce, todas de 2022.
Por qué nadie las pide
Pedir una reseña de viva voz es incómodo, y se nota. «Si tienes dos minutos, ¿podrías dejarnos una reseña en Google?» Hay que decirlo a cada cliente, en el momento justo, sin parecer insistente. Y la costumbre se pierde en unos días.
Y por parte del cliente, incluso cuando está contento y ha dicho que sí: tiene que sacar el móvil, buscar el nombre del comercio, no equivocarse de local y bajar hasta el botón. Cada uno de esos pasos pierde a una parte. La placa elimina los cuatro: acerca el móvil, y la página correcta ya está abierta.
Cómo funciona
Una placa NFC lleva un chip sin pila que se activa con el campo que emite el móvil - la misma tecnología que el pago sin contacto. No hay nada que enchufar ni que recargar.
- El cliente acerca el móvil a dos o tres centímetros
- Aparece una notificación; la toca
- Tu página de reseñas se abre directamente, en la ficha correcta
- Escribe, envía, y listo
- Los móviles que no leen NFC usan el código QR impreso en la misma placa
Dónde ponerla
El sitio lo decide casi todo. Una placa puesta donde el cliente espera unos segundos funciona; la misma placa en la entrada no sirve de nada, porque nadie deja una reseña al llegar.
- En el mostrador, junto al datáfono: el momento en que se espera el recibo
- En la mesa, para un restaurante o un bar, al pedir la cuenta
- En la zona de espera de un salón, durante el tinte o el secado
- En el mostrador de recogida, mientras se prepara el pedido delante del cliente
Lo que no vamos a hacer
No filtramos las reseñas. Algunos venden un sistema que manda a los clientes contentos a Google y a los descontentos a un formulario privado. Es exactamente lo que prohíben las normas de Google: solicitar reseñas positivas apartando las demás. El comercio que lo aplica se arriesga a perder sus reseñas, y su ficha con ellas.
No redactamos reseñas, no las compramos y no prometemos ninguna nota. Lo que hace la placa es quitar los obstáculos entre un cliente contento y el formulario. Eso es todo, y ya es mucho: la mayoría de las reseñas que le faltan a un comercio son de gente que estaba dispuesta a dejar una.
Lo que recibes
La placa no se vende sola en una caja con un folleto que leer. Llega lista, y no nos vamos sin haberla probado.
- La placa, ya programada con tu ficha de Google
- El código QR impreso en ella, para los móviles sin NFC
- La comprobación de que la ficha a la que apunta es la tuya, no una homónima
- La prueba in situ, con un móvil Android y un iPhone
- La reprogramación si cambias de dirección o de ficha
Cómo se hace
Primero miramos tu ficha de Google: si no existe o no está reclamada, la placa no tiene adónde enviar a la gente, y por ahí empezamos.
- Comprobamos tu ficha y te decimos lo que le falta
- Programamos la placa y la probamos antes de salir de nuestro taller
- Te la entregamos, elegimos el sitio contigo y la probamos delante de ti
- A ti no te queda nada: ninguna cuenta que crear, ninguna suscripción